miércoles, 12 de octubre de 2011

Día de La Raza – Día de La Hispanidad


«Fiesta de la Raza» - «Día de la Raza»
«Día de la Hispanidad» - «Fiesta de la Hispanidad»


 

«Fiesta de la Raza» - «Día de la Raza»

El rótulo «Fiesta de la Raza» para denominar las celebraciones del doce de octubre fue utilizado en enero de 1913 en una hoja difundida por la asociación Unión Ibero-Americana de Madrid, por inspiración de su presidente, el ex-alcalde de Madrid y ex-ministro Faustino Rodríguez San Pedro:

«Fiesta de la Raza: Es aspiración fomentada por la Unión Ibero-Americana, y para cuya realización se propone efectuar activa propaganda en 1913, la de que se conmemore la fecha del descubrimiento de América, en forma que a la vez de homenaje a la memoria del inmortal Cristóbal Colón, sirva para exteriorizar la intimidad espiritual existente entre la Nación descubridora y civilizadora y las formadas en el suelo americano, hoy prósperos Estados. Ningún acontecimiento, en efecto, más digno de ser ensalzado y festejado en común por los españoles de ambos mundos, porque ninguno más ennoblecedor para España, ni más trascendental en la historia de las Repúblicas hispano-americanas. De no haber sido ineludible el amoldarse a la organización oficial de los agasajos que se celebraron en honor de los Delegados ibero-americanos en las fiestas del Centenario de Cádiz, se hubiera celebrado el té con que les obsequió la Unión el día 12 de octubre en vez del 13, pues tal era el propósito de nuestra Sociedad, el de hacer coincidir con esta fecha el honor de recibir en ella a los emisarios ibero-americanos.»

La explicación no pedida buscaba dar cierta solera a una idea que, sin duda, se inspiraba en la campaña que había iniciado José María González Columbia en octubre de 1912, para que los Estados hispanos celebrasen como fiesta nacional el doce de octubre (aunque el periodista ovetense proponía instaurar entre nosotros el «Día de Colón», que ya venían celebrando los yankis y los italianos; pero aun convencido de que usurpaban su iniciativa, reconoció que de la fórmula «Fiesta de la Raza» era autor el también asturiano Faustino Rodríguez San Pedro). La organización Unión Ibero-Americana, constituida en 1885, celebró por primera vez la «Fiesta de la Raza» el día 12 de octubre de 1914, en una ceremonia en la que estuvo representado el Gobierno de España en la persona del Marqués de Lema, Ministro de Estado. En el discurso que Faustino Rodríguez San Pedro pronunció ese día expresó su voluntad de lograr el reconocimiento oficial de la fiesta en España:

«Señor Ministro, señoras y señores: hay un regla, tanto jurídica como de buen sentido, que dice: a lo imposible nadie está obligado. Yo me encuentro, sin embargo, en el caso de faltar a esta regla, porque evidentemente, comprende esta selecta reunión que es imposible hablar sin voz, y yo, no obstante, tengo necesidad de usar de la palabra al conjuro de nuestro dignísimo presidente, el señor Ministro de Estado; y a la vez de este conjuro, me impulsa a ello el tener que cumplir una manifiesta obligación como Presidente de la asociación Ibero-Americana, que os ha convocado con objeto de celebrar por nuestra parte, en la medida y forma que las circunstancias actuales aconsejan, lo que hemos venido propagando constantemente; la conveniencia de que en este día aniversario del descubrimiento de América, celebremos la Fiesta de la Raza Española, que ha tenido providencialmente la fortuna de llevar la bandera de la civilización y del progreso en aquella memorable empresa, realizada por Colón bajo los auspicios de la gran reina Isabel la Católica. (...)
La Unión Ibero-Americana en el día de hoy, por lo mismo no podía sustraerse a la obligación a que la compromete su propia propaganda, correspondida tan brillantemente desde la Patagonia hasta Texas, y aún podría decir que de Texas arriba también, puesto que los propios Estados Unidos, y sin haber sido requeridos propiamente para ello, se asociaron y celebraron como día festivo aquel en que había de celebrarse la efemérides del descubrimiento de América. Por consiguiente, no podíamos menos de celebrar un acto especial, en que procediéramos según habíamos aconsejado a los demás que procedieron, manteniendo firme este propósito, en que hemos de perseverar hasta su entera consecución; el de que sea declarada Fiesta de la Raza oficialmente, como lo ha sido ya en muchos de aquellos países, la de este día, dando motivo con esta mutua significación del lazo que nos une a estrechar más y más en las voluntades y en los espíritus las relaciones de parentesco en que nos hallamos por razón de procedencia, a los que debemos procurar se agreguen, la de la recíproca conveniencia. (...)

El 12 de octubre de 1915 se habría celebrado por vez primera el «Día de la Raza», en la Casa Argentina de Málaga, si hemos de creer los hechos que recoge Zacarías de Vizcarra: El 12 de octubre de 1915 se habría celebrado por vez primera el «Día de la Raza», en la Casa Argentina de Málaga, si hemos de creer los hechos que recoge Zacarías de Vizcarra:


«Orígenes del «Día de la Raza»: El poeta y periodista argentino Ernesto Mario Barreda, en un largo artículo publicado en La Nación de Buenos Aires el 12 de octubre de 1935, narra sus visitas al puerta de Palos y al convento de La Rábida en 1908, la entrega que hizo de un álbum que la Sociedad Colombina dedicó al presidente de la nación argentina, la fundación de la Casa Argentina de Palos, llevada a cabo por el cónsul de aquella república en Málaga, el entusiasta hispanófilo D. Enrique Martínez Ituño, y la celebrada el día 12 de octubre de 1915 por primera vez con el nombre de Día de la Raza en dicha Casa Argentina.
El documento impreso que cita está encabezado así: «Casa Argentina. –Calle de las Naciones de Indias Occidentales. –Carretera de Palos a La Rábida. –Club Palósfilo. –Hijas de Isabel. –Día de la Raza, 12 de octubre de 1915.» Luego se copian unos versos del mismo poeta Barreda alusivos a las carabelas de Colón y se exponen las razones de la nueva festividad, epilogadas con este apóstrofe a España: «Reunidos en la Casa Argentina los Palósfilos y las Hijas de Isabel en este Día de la Raza, hacemos votos para que con tus hijas las Repúblicas del Nuevo Mundo formes una inteligencia cordial. Y un abrazo fraterno sea el lazo de unión de los defensores de la Ciencia, el Derecho y la Paz.»
Esta iniciativa encontró eco en América, y sobre todo en Buenos Aires, aunque no todos los que allí aplaudíamos la sustancia de la fiesta estábamos de acuerdo con el nombre con que se la designaba.
Con fecha 4 de octubre de 1917, el Gobierno de la nación argentina, con la firma del presidente y de todos los ministros, declaró fiesta nacional el 12 de octubre, dando estado oficial a la afortunada iniciativa particular nacida dos años antes en una Casa Argentina.Aunque en el texto del famoso y magnífico Decreto del Gobierno nacional no se habla de Día de la Raza ni se menciona siquiera la palabra «raza»,  sin embargo, la mayor parte de la Prensa  se sirvió de aquella  denominación, y se tituló «Himno a la Raza»  el que compuso para el 12 de octubre del mismo  año el  patriota  español don Félix Ortiz  y San Pelayo,  y fue cantado solemnemente en  el teatro Colón por cinco masas corales reunidas.» (Zacarías de Vizcarra, «Origen del nombre,  concepto y fiesta de la Hispanidad», El Español, 7 de octubre de 1944, páginas 1 y 13.)

A partir del 12 de octubre de 1917 el Ayuntamiento de Madrid asumió la celebración de la Fiesta de la Raza en la capital de España, de acuerdo con Unión Ibero-Americana, que la celebraba en su domicilio desde 1914, dándole patriótico realce junto con unas fiestas populares del Otoño. La vanidad de Hilario Crespo Gallego, el concejal de Madrid que propuso el 12 de octubre de 1916 que ese Ayuntamiento pidiese que la fiesta fuera reconocida como nacional, y animador de la correspondiente celebración municipal desde 1917, le hizo terminar creyendo que él y el Ayuntamiento de Madrid habían sido los iniciadores de la Fiesta (ver, por ejemplo, la intervención del Alcalde de Madrid, y la del concejal Crespo, el 12 de octubre de 1924) –incluso en 1930 mantuvo en los periódicos una agria disputa epistolar con José María González Columbia, quien, con razones, desmontó sus pretensiones–.

La propuesta inicial de Unión Ibero-Americana –entidad que gozaba del apoyo público–, secundada después por otras instituciones y particulares, fue incorporada en 1918 a la agenda del jefe político de Rodríguez San Pedro y presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura Montaner, de manera que una Ley sancionada por Alfonso XIII el 15 de junio de 1918 declaró fiesta nacional el día doce de octubre de cada año, «con la denominación de Fiesta de la Raza»:
«Real decreto. De acuerdo con Mi Consejo de Ministros, Vengo en autorizar al Presidente del mismo para presentar a las Cortes el adjunto proyecto de ley declarando fiesta nacional, con la denominación de Fiesta de la Raza, el día 12 de Octubre de cada año. Dado en Palacio a 8 de mayo de 1918. –Alfonso. –El Presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura y Montaner.
A las Cortes:
Con ocasión del cuarto centenario del descubrimiento de América, en 1892, un Real decreto de 23 de Septiembre, coincidiendo con determinaciones análogas de otros Gobiernos, declaró día de fiesta nacional el 12 de Octubre.
De aquel día data otro Real decreto que Su Majestad la Reina Regente firmó en el histórico convento de Santa María de la Rábida, autorizando la presentación a las Cortes de un proyecto de ley que perpetuase la festividad cívica. Miramientos que en esta conmemoración retraían a España de adelantarse a los Estados iberoamericanos pudieron demorar el proyecto; mas hoy, la mayor parte de ellos tienen ya establecida la fiesta nacional. Como «homenaje a la Nación española y a Cristóbal Colón» la calificó el Congreso peruano, y en reciente fecha el Poder Ejecutivo de la República Argentina declaraba que es «eminentemente justo consagrar la festividad de esta fecha en homenaje a España, progenitora de naciones, a las cuales ha dado, con la levadura de su sangre y la armonía de su lengua, una herencia inmortal.»
No puede faltar nuestra bandera entre las que son izadas en la anual conmemoración. Hemos de atestiguar nuestra correspondencia agradecida a la filial efusión de aquellas Repúblicas, y todavía más hemos de renovar la perenne afirmación de los vínculos que con ellas nos enlazan, y de la hermandad dentro de la cual queremos asistir a sus prosperidades, al tiempo en que procuramos la propia nuestra.
Movido por estas consideraciones, el presidente que suscribe, de acuerdo con el Consejo de Ministros y autorizado por Su Majestad, tiene el honor de someter a las Cortes el siguiente proyecto de ley:
Artículo único. Se declara fiesta nacional, con la denominación de 'Fiesta de la Raza' el día 12 de Octubre de cada año.
Madrid, 8 de mayo de 1918. –El presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura.»
«Ley. Don Alfonso XIII, por la gracia de Dios y la Constitución, Rey de España;
A todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: que las Cortes han decretado y Nos sancionado lo siguiente:
Artículo único. Se declara fiesta nacional, con la denominación de Fiesta de la Raza, el día 12 de Octubre de cada año.
Por tanto: Mandamos a todos los Tribunales, Justicias, Jefes, Gobernadores y demás Autoridades, así civiles como militares y eclesiásticas, de cualquier clase y dignidad, que guarden y hagan guardar, cumplir y ejecutar la presente ley en todas sus partes. Dado en Palacio, a quince de Junio de mil novecientos diez y ocho. –Yo el Rey. –El presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura y Montaner.»

La celebración del 12 de octubre de 1918 en España, primer día en el que era nacional la Fiesta de la Raza, quedó deslucida por la grippe, epidemia que aconsejaba no convocar actos masivos, aunque en Sevilla, por ejemplo, señoritas representando a las repúblicas americanas fueron recibidas en la celebración por una banda que interpretaba la inapropiada por españolísima marcha de Tanhauser.

El 12 de octubre de 1922 se celebró la Fiesta de la Raza en Cádiz inaugurando, con asistencia del infante Carlos de Borbón en representación del Rey, el monumento a Claudio López Bru (1853-1925), Marqués de Comillas, así descrito entonces:

«Sobre amplia base de oscuro mármol de Figueras, escalonado, se eleva el monumento, tallado en azulada piedra de Murcia. En la planicie un cóndor se abraza con un león, América y España, en representación heráldica; otro grupo, éste antropomórfico, simboliza a España y América por dos hermosísimas mujeres. Más alto, en mármol de Carrara, está esculpido el busto del marqués. Un medallón laureado muestra la cabeza de Cervantes, el hombre cuyo verbo, después del Evangelio, ha contribuido más a la formación de una raza hispanoamericana, definitiva en la Historia. Un pilar, también de piedra murciana, mantiene el referido conjunto, llevando a su frente la inscripción que contiene el objeto de la obra: Homenaje al Marqués de Comillas, constante propagandista de la Unión Iberoamericana.» [EUI, 1931, Ap2:801.]

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando instituyó un premio anual para solemnizar la «Fiesta de la Raza»; en 1927 el tema era: «Escultura colonial de los siglos XVII y XVIII en cualesquiera de las naciones hispanoamericanas, estimándose como cualidad primordial la documentación gráfica aducente al texto.» [Revista de las Españas, 7-8:284-285.]

En la mañana del Día de la Raza de 1928 se descubrió, en el madrileño parque del Retiro, una lápida costeada por varias «colonias hispanas» de la Argentina en homenaje a Hipólito Irigoyen, elegido de nuevo presidente argentino, para recordar que siendo presidente en 1917 declaró Fiesta Nacional en Argentina el 12 de Octubre. Dionisio Pérez glosó entonces en Nuevo Mundo sobre «el sentimiento de hispanidad de Irigoyen».
El Congreso Mariano celebrado en 1929 en Sevilla aprobó «recomendar que el Día de la Raza se haga Mariano por excelencia, con alguna práctica común a España y América». [Lasanta 1943:463].

A finales de los años veinte, el sacerdote español Zacarías de Vizcarra propuso en Buenos Aires que debiera utilizarse «Hispanidad» en vez de «Raza» en la denominación de la fiesta del doce de octubre. Ramiro de Maeztu, que fue Embajador de España en Argentina en 1928 y 1929, recogió en 1931 la propuesta que venía haciendo Vizcarra («La Hispanidad»); y el 12 de octubre de 1934, en el Teatro Colón de Buenos Aires, en la velada conmemorativa del «Día de la Raza» (denominación impuesta en Argentina por el uso, pues no figura en el decreto de Irigoyen de 1917 que estableció la fiesta nacional argentina), pronunció el Arzobispo de Toledo y Primado de España, Isidro Gomá Tomás, su Apología de la Hispanidad, convirtiéndose la máxima autoridad de los católicos españoles en apologeta de la idea de la hispanidad defendida por Maeztu. Aunque legalmente la «Fiesta de la Raza» no fue renombrada en España hasta 1958 como «Día de la Hispanidad», de hecho el rótulo Día de la Hispanidad fue sustituyendo al de Fiesta de la Raza desde los últimos años treinta.

 
«Día de la Hispanidad» - «Fiesta de la Hispanidad»

Hacia 1929 el sacerdote católico español Zacarías de Vizcarra, radicado en la Argentina, propuso, en un artículo publicado en la revista Criterio, de Buenos Aires, que «Hispanidad» debiera sustituir a «Raza» en la denominación de las celebraciones del doce de octubre (la Fiesta de la Raza había sido propuesta en 1913 por Faustino Rodríguez San Pedro, desde la organización Unión Ibero-Americana).

El término hispanidad, utilizado ya por Unamuno en un artículo publicado por La Nación, de Buenos Aires, el 11 de marzo de 1910, comenzó a florecer a partir de 1926, de la mano del médico argentino Avelino Gutiérrez y de dos periodistas españoles, el socialista Luis Araquistain y el liberal Dionisio Pérez, quienes se convierten, durante los años 1926 y 1927, en principales propagadores de su uso (particularmente en medios pertenecientes a Nicolás María de Urgoiti, como El Sol y La Voz).

El 15 de diciembre de 1931, Ramiro de Maeztu, que había sido Embajador de España en la Argentina en 1928 y 1929, inició la revista Acción Española con un artículo, «La Hispanidad», que comienza:

«El 12 de octubre, mal titulado el Día de la Raza, deberá ser en lo sucesivo el Día de la Hispanidad.' Con estas palabras encabezaba su extraordinario del 12 de octubre último un modesto semanario de Buenos Aires, El Eco de España. La palabra se debe a un sacerdote español y patriota que en la Argentina reside, D. Zacarías de Vizcarra. Si el concepto de Cristiandad comprende y a la vez caracteriza a todos los pueblos cristianos, ¿por qué no ha de acuñarse otra palabra, como ésta de Hispanidad, que comprenda también y caracterice a la totalidad de los pueblos hispánicos?» 

A lo largo de 1932 y 1933 Maeztu fue puliendo y popularizando en Acción Española su idea de la Hispanidad, que quedó consolidada en la primavera de 1934, cuando apareció su libro Defensa de la Hispanidad. Suele repetirse con frecuencia la especie de que fueron Vizcarra y Maeztu quienes acuñaron tal concepto, pero en todo caso lo habrían sido en su particular irisación católica, pues, aparte de lo ya dicho, en 1927 Unamuno, por ejemplo, prefiere hispanidad a españolidad; en 1931 el entonces comunista Santiago Montero Díaz, contra los separatismos, defiende al «conjunto de naciones ligadas por una comunidad de intereses y subordinadas a una denominación común de hispanidad»; o en 1937 Antonio Machado habla en su discurso de clausura del Congreso Internacional de Escritores de Valencia como «un español consciente de su hispanidad».

El 12 de octubre de 1934, en el Teatro Colón de Buenos Aires, en la velada conmemorativa del «Día de la Raza» (denominación impuesta en Argentina por el uso, pues el decreto de 1917 que convirtió el doce de octubre en fiesta nacional argentina, firmado por el presidente Irigoyen, no menciona rótulo alguno), pronunció el Arzobispo de Toledo y Primado de España, Isidro Gomá Tomás, un importante discurso, Apología de la Hispanidad, en el que la máxima autoridad de los católicos españoles, creado al año siguiente Cardenal de la Iglesia de Roma, se convertía en apologeta de la idea de la hispanidad defendida por Ramiro de Maeztu.

1935 Se celebra el Día de la Hispanidad en la Academia Española de la Lengua

En su plenitud la segunda República Española, el 12 de octubre de 1935, mientras en Sevilla se inauguraba el XXVI Congreso Internacional de Americanistas, se celebraba en Madrid, por vez primera, el Día de la Hispanidad. A la española hora de las cinco de la tarde pronunciaba Ramiro de Maeztu un elocuente discurso, nada menos que en la Academia Española, sobre el descubrimiento y la colonización de América. Además, el primer número de la revista quincenal Hispanidad –«la revista de exaltación de España»– lleva esa fecha del 12 de octubre de 1935, y ofrece un artículo de Maeztu titulado precisamente «El día de la Hispanidad». En el segundo número de esa revista puede leerse:

«La conmemoración de la fiesta de la Hispanidad. Con gran brillantez se ha celebrado este año el día de la Hispanidad. Toda España se ha sumado a su conmemoración. Y no solamente en España. En América, ni qué decir. En cuanto al extranjero, allí donde existe un núcleo de españoles se han reunido y han brindado por la raza española.» (Hispanidad, nº 2, 1 noviembre 1935, pág. 26.)

Un año después, en octubre de 1936, Ramiro de Maeztu, prisionero de la República en la cárcel de Madrid, fue asesinado sin juicio en una de aquellas tristemente famosas sacas. Pero su Defensa de la Hispanidad volvió a publicarse en 1938, en plena guerra civil española, y sus ideas se convirtieron en uno de los principales soportes ideológicos de quienes alcanzaron la Victoria y pudieron establecer la Paz sobre quienes entonces preferían convertir España en una república bolchevique satélite de la Unión Soviética. (Zacarías de Vizcarra volvió a España en 1937 y se convirtió en uno de los principales colaboradores del Cardenal Gomá, desde la Secretaría General de la Dirección Central de la Acción Católica Española, orgánicamente dependiente del Arzobispo de Toledo.)

No debe extrañar, por tanto, que incluso antes de alcanzarse la paz en España, en las celebraciones del doce de octubre se fuese generalizando en medios oficiales, desde muy pronto, la denominación Día de la Hispanidad o Fiesta de la Hispanidad, aunque, sobre el papel, el decreto de 1918, de Antonio Maura y Alfonso XIII, que denominaba Fiesta de la Raza a la fiesta nacional española, conmemorativa del descubrimiento de América, se mantuviera en vigor durante cuarenta años.


El 12 de octubre de 1939, Año de la Victoria en España, tras poco más de seis meses de postguerra, la celebración oficial del día de la Raza, presidida por Francisco Franco, tuvo lugar en Zaragoza, con una especial devoción a la Virgen en el día del Pilar, pero sobre todo como Día de la Hispanidad, símbolo de la nueva política interior y exterior que se propugnaba:

«Las fiestas de la Hispanidad han tenido en Zaragoza un escenario incomparable. (...) El significado profundo de las fiestas fue la compenetración íntima del homenaje a la Raza y la devoción de Nuestra Señora del Pilar, es decir, el símbolo de la unión cada vez más estrecha de América y España. Chile participa con fervor en el homenaje que se rinde a la Hispanidad y se enorgullece de su origen y de sus firmes tradiciones hispánicas» (Germán Vergara D., Encargado de Negocios de Chile);
«En los albores de la España Nueva, de la España Fuerte, de la España Grande, ha tenido lugar con más significación y solemnidad que nunca la Fiesta de la Raza. (...) El Ecuador, ante la significativa solemnidad de este día, no puede menos de sentirse íntima, profundamente unido a España en la ruta hacia el futuro enorme. Hacia la meta grandiosa y clara que expresa: 'Hispanidad'» (Juan F. Marcos Aguirre, Ministro Plenipotenciario del Ecuador);
«El Caudillo de España ha instituido en Zaragoza, y el día del Pilar, la fiesta de la Hispanidad. En este primer año han acudido al llamamiento las naciones hermanas de Portugal y América Hispana. Todos han hecho su primer acto de afirmación hispánica junto al Santo Pilar de Nuestra Señora. El Caudillo, en un discurso histórico, ha proclamado, a los cuatro vientos, que la Virgen Santísima del Pilar es la Patrona de la Hispanidad.» (Pedro Altabella, «El Pilar y la Hispanidad», en El Caudillo, la Hispanidad y el Pilar, número extraordinario de la revista Letras, 1 abril 1940, pág. 209.) 

En 1943 la celebración oficial en España del Día de la Hispanidad fue objeto de especial atención, por cuanto se vinculó a la reinauguración de la Ciudad Universitaria, destruida durante la guerra: «Hoy, Día de la Hispanidad», «Con la solemne inauguración de la Ciudad Universitaria y el curso académico 1943-44, se celebra el Día de la Hispanidad»

1958 Se declara en España fiesta nacional el 12 de octubre como Día de la Hispanidad

Oficialmente el Día de la Hispanidad no alcanzó reconocimiento, en la España del franquismo, hasta 1958, cuando un decreto de la Presidencia del Gobierno, de 10 de enero de 1958, declaró el 12 de octubre fiesta nacional, bajo el nombre de Día de la Hispanidad:

«Real Decreto 3217/1981, de 27 de noviembre, por el que se establecen normas para la celebración del 12 de octubre, Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad.
La singular importancia del día doce de octubre, Fiesta de la Hispanidad, en la que se conmemora el descubrimiento de América y el origen de una tradición cultural común a los pueblos de habla hispánica, aconseja dar a su celebración la máxima solemnidad y permanencia en todo el ámbito nacional.
En su virtud, a iniciativa de los Ministros de Asuntos Exteriores y de Trabajo, Sanidad y Seguridad Social, a propuesta del Ministro de la Presidencia y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día veintisiete de noviembre de mil novecientos ochenta y uno,
DISPONGO:
Artículo único.– Uno. El doce de octubre, fiesta nacional de España y Día de la Hispanidad, tendrá con carácter permanente consideración de fiesta laboral de ámbito nacional.
Dos. Los poderes públicos de la Nación programarán actos oficiales y populares conmemorativos de la Fiesta Nacional española y Día de la Hispanidad que, en su eventual proyección internacional, serán coordinados por el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Dado en Madrid a veintisiete de noviembre de mil novecientos ochenta y uno.
JUAN CARLOS R.
El Ministro de la Presidencia, Matías Rodríguez Inciarte.» (Boletín Oficial del Estado, Madrid, 1 de enero de 1982, nº 1, pág. 3.)

1987 Se mantiene en España fiesta nacional el 12 de octubre, sin mención a la Hispanidad

En 1987, la Ley 18/1987, aunque ratifica –frente a quienes pretendían elevar de categoría la conmemoración del 6 de diciembre, Día de la Constitución de 1978– como festividad nacional de España el día asociado al Descubrimiento, y «establece el Día de la Fiesta Nacional de España en el 12 de octubre», prescinde de la denominación Día de la Hispanidad –aunque formalmente no deroga el RD 3217/1981–, concepto desprestigiado entre los secesionistas enemigos de la lengua española y entre una progresía resentida y despistada que, en el mejor de los casos, estaba preparando las conmemoraciones del V Centenario bajo el yugo ideológico del «Encuentro entre culturas». 

«Ley 18/1987, de 7 de octubre, que establece el día de la Fiesta Nacional de España en el 12 de octubre.
JUAN CARLOS I,
Rey de España
A todos los que la presente vieren y entendieren.
Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado y Yo vengo en sancionar la siguiente Ley:
Exposición de motivos
La conmemoración de la Fiesta Nacional, práctica común en el mundo actual, tiene como finalidad recordar solemnemente momentos de la historia colectiva que forman parte del patrimonio histórico, cultural y social común, asumido como tal por la gran mayoría de los ciudadanos.
Sin menoscabo de la indiscutible complejidad que implica el pasado de una nación tan diversa como la española, ha de procurarse que el hecho histórico que se celebre represente uno de los momentos más relevantes para la convivencia política, el acervo cultural y la afirmación misma de la identidad estata y la singularidad nacional de ese pueblo.
La normativa vigente en nuestro país a este respecto se caracteriza por una cierta confusión, al coexistir, al menos en el plano formal, distintas fechas como fiestas de carácter cívico o exclusivamente oficial.
Se hace conveniente, por lo tanto, una nueva regulación para dotar inequívocamente a una única fecha de la adecuada solemnidad.
La fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma Monarquía, inicia un periodo de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos.
La presente Ley trata de subrayar, a través de la decisión de los legítimos representantes del pueblo español, la especial solemnidad de la fecha.
Artículo único.– Se declara Fiesta Nacional de España, a todos los efectos, el día 12 de octubre.
Disposición derogatoria
Quedan derogados los Reales Decretos 1358/1976, de 11 de junio, y 1728/1977, de 11 de julio.
Disposición final
La presente Ley entrará en vigor al día de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».
Por tanto,
Mando a todos los españoles, particulares y autoridades que guarden y hagan guardan esta Ley.
Palacio de la Zarzuela, Madrid a 7 de octubre de 1987.
JUAN CARLOS R.
El Presidente del Gobierno, Felipe González Márquez.» (Boletín Oficial del Estado, jueves 8 de octubre de 1987, nº 241, disposición 22831, pág. 30149.)

Bien entrado el siglo XXI la ciudadanía y los medios de comunicación, en España y en las repúblicas americanas que hablan español, incluyendo los Estados Unidos del Norte de América, vienen denominando a la festividad del 12 de Octubre como Día de la Hispanidad, pues sin duda lo es, al margen de lo que prescriban determinadas disposiciones legales coyunturales, más o menos vergonzantes o acomplejadas, y sometidas siempre a los dictados de la leyenda negra.


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